domingo, 5 de diciembre de 2010

¿De qué manera impactaron los errores del uso de la brújula a los navegantes del siglo XV, siendo que aún no lograban dominarla y como resuelven los problemas que esto les generó?

La época del medievo estaba  inmersa en descubrimientos, al mismo tiempo también se generaron una serie de errores a consecuencia de la falta de precisión en los instrumentos de navegación, así como la falta de conocimientos y cálculos en el arte de navegar.


Su funcionamiento de la aguja magnética se da en base al Norte magnético, el cual no corresponde al Norte geográfico que conocemos, es decir que la brújula genera su propio Norte dependiendo del lugar en que se ubique. Su Norte se ubica, en el Sur geográfico, esto es debido a que se trata de una aguja imantada inmersa en el campo magnético terrestre, porque es como si la Tierra fuera un imán gigante que tiene sus dos polos pero no coinciden con los geográficos. Por lo tanto, una brújula no apunta exactamente hacia el Norte geográfico, la diferencia, que se mide en grados, se le llama declinación magnética, que depende del lugar de observación.
Con la siguiente  cita trataré de aclarar este punto que mencioné:

 “La brújula funciona porque la tierra es un imán gigante. Un imán es un objeto que provoca un campo magnético: este campo es una región que se encuentra alrededor del imán, dentro la cual existen líneas invisibles de fuerza que se mueven entre dos puntos, llamados polos magnéticos; polo norte y sur del imán. Un campo magnético es provocado cada vez que los electrones se excitan, así como cuando una corriente  eléctrica fluye. Los imanes naturales, tales como la piedra imán, obtienen su magnetismo de una manera peculiar, en la cual los electrones se mueven por sí mismos. El campo magnético ejerce una fuerza de atracción sobre el hierro y elementos similares; de esta manera éstos atraen o repelen otros imanes, dependiendo de su orientación. Polos similares se repelen, polos opuestos se atraen. Si un imán es llevado a un campo magnético, asumiendo que se mueve libremente, se alinea con el nuevo campo magnético”.[1]

Este fenómeno que se explica anteriormente, es lo que provoca que diversos errores en la navegación del siglo XV, como fue el caso de Cristóbal Colón a quien se le atribuye el haber descubierto este fenómeno, sin embargo hay quienes dicen que ya antes del descubrimiento de América los chinos ya había descubierto esta declinación de acuerdo a lo que dice este autor:

“En  el siglo XII de nuestra era, los chinos sabían que no sólo una aguja magnética horizontal, suspendida de un hilo de algodón, forma ángulo con el meridiano geográfico, sino que sabía medir la amplitud de esta declinación”.[2]

Sin embargo como ya lo habíamos mencionado, tanto su descubrimiento de la brújula como su uso ha sido un enigma y respecto a la cita anterior, hay también evidencias de que este descubrimiento fue hecho por Cristóbal Colón veamos algunos ejemplos:

“El 13 de septiembre, por la noche, hallándose a doscientas leguas de la isla de Hierro, observó Colón por vez primera las variaciones de la brújula, fenómeno  desconocido hasta entonces. A medianoche percibió que la brújula, en vez de señalar a la Estrella del Norte, se inclinaba como medio punto o de cinco a seis grados al Noroeste, y más aún a la mañana siguiente. Admirado de la circunstancia, durante tres días siguió observándola y vio que la variación aumentaba en razón”.[3]

Respecto a esto, cierto es que era una época de grandes descubrimientos como lo he repetido  lo largo de la investigación, sin embargo esto les implicaba cometer una serie de errores durante la práctica, debido a que, descubrían al mismo tiempo que iban aprendiendo, partiendo de los conocimientos que les antecedían de los navegantes antiguos, y ese fue otro problema en la navegación, que muchos de los conocimientos previos venían de los estudios que “Ptolomeo quien hizo estudios diversos, pero principalmente de geografía, dejando datos importantes como cálculos del tamaño y forma de la Tierra, y que posteriormente Estrabón que hizo estudios cartográficos retomaría aportaciones de Ptolomeo, al igual que Pierre d´ Ailly retomando estas teorías trata de explicar el mundo ilustrado de la Edad Media acerca de la geografía, así mismo el astrólogo  Paolo dal Pozzo Toscanelli sigue las teorías de los anteriores basándose en cartas y documentos, más tarde Marco Polo también sigue los pasos de estos sin embargo los errores que haya cometido Ptolomeo se verían reflejados hasta Marco Polo ya sea por confusiones o desconocimientos pero dejaron una serie de errores para los navegantes del siglo XV”[4]

Esto por supuesto nos lleva a pensar que había dos formas de navegar, tomando en cuenta que no todos los navegantes podían ser científicos de navegación. Respecto a esto el libro de Pedro Porter explica la navegación dividida en dos partes:

“La navegación teórica basada en el arte de comprender la Aritmética, Geografía y Astrología. Por el conocimiento de ésta se dan reglas a la navegación y se fabrican instrumentos necesarios para la navegación.

La navegación práctica corresponde al uso y manejo del navío, que no es otra cosa que poner en práctica lo que la teoría enseña, aumentando los cuidados y experimentando en las navegaciones e ir corrigiendo variaciones de aguja, sondas y vientos que se tornaran diferentes y con esto ir previniendo de daños, y riesgos a los próximos navegantes”.[5]

Con todo lo anterior puedo decir entonces que los errores de la navegación, principalmente llevaron a los navegantes a tener un avance en el arte de navegar, pues de los errores aprendieron y lograron un progreso en conocer nuevas rutas






[1] Amir D. Aczel. En busca de la brújula. La invención que cambió al mundo, Editorial Planeta Mexicana, México,2001, páginas 10-11
[2] Martínez-hidalgo, José María, Las naves del descubrimiento y sus hombres. Mapfre, Madrid, 1992, páginas 194
[3] Washintong, Irving. Vida y viajes de Cristóbal Colón, Editorial Matea, Barcelona,1961 páginas, 56-57
[4] Larner, John. Marco Polo y el descubrimiento del mundo, Editorial Paidós, Barcelona, México, 1999, páginas 203-205
[5] Porter y Casanate Pedro, González Cabrera Bueno, José. Reparo de errores de la navegación española y Navegación especulativa y práctica, Ediciones José Porrua Turanzas, Madrid,1970 páginas  23-27

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